Un hallazgo realizado en Estados Unidos está obligando a los científicos a replantear parte de la historia evolutiva de las serpientes. Se trata de Hibernophis breithaupti, una especie que vivió hace entre 34 y 38 millones de años y cuyos fósiles fueron descubiertos en el estado de Wyoming en un estado de conservación excepcional.
Lo que hace único a este descubrimiento es que los investigadores encontraron cuatro esqueletos casi completos y articulados, una rareza en el registro fósil de las serpientes debido a la fragilidad de sus huesos. Los ejemplares aparecieron juntos dentro de lo que habría sido un antiguo refugio de hibernación, proporcionando una de las evidencias más antiguas conocidas de que estos reptiles podían pasar el invierno agrupados.
El análisis de los fósiles permitió estudiar con gran detalle la anatomía del cráneo y las vértebras, revelando que Hibernophis breithaupti pertenece a uno de los linajes más antiguos relacionados con las boas modernas. Este hallazgo respalda la idea de que la diversificación de este grupo comenzó antes de lo que se creía y que Norteamérica desempeñó un papel importante en su evolución.
Además del valor anatómico, el descubrimiento ofrece pistas sobre el comportamiento de estas serpientes prehistóricas. La presencia de varios individuos en un mismo refugio sugiere que la hibernación comunal, un comportamiento observado actualmente en algunas especies, ya existía hace decenas de millones de años.
Los científicos también consideran que las condiciones geológicas del antiguo Wyoming fueron fundamentales para preservar los esqueletos. La rápida cobertura por sedimentos y ceniza volcánica evitó que los restos se dispersaran, permitiendo que llegaran prácticamente intactos hasta nuestros días.
Este descubrimiento no solo suma una nueva especie al registro fósil, sino que también aporta información clave para comprender cómo evolucionaron las primeras boas y cómo algunas de sus adaptaciones y comportamientos ya estaban presentes millones de años antes de lo que indicaban las hipótesis anteriores.
LA SERPIENTE DE 34 MILLONES DE AÑOS QUE CAMBIÓ LO QUE SE SABÍA SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LAS BOAS
