Un pequeño ratón está obligando a los científicos a replantearse hasta dónde puede llegar la vida en condiciones extremas.
Se trata del ratón orejudo andino (Phyllotis vaccarum), una especie capaz de sobrevivir en las alturas de los Andes, donde las temperaturas son extremadamente bajas, existe una intensa radiación ultravioleta, hay fuertes vientos y el oxígeno disponible es mucho menor que al nivel del mar.
En 2020, investigadores lograron capturar un ejemplar a 6,739 metros sobre el nivel del mar, en la cima del volcán Llullaillaco, en la frontera entre Chile y Argentina. La altitud convirtió al animal en el mamífero terrestre registrado a mayor altura.
Pero el verdadero misterio no era solamente cómo llegó hasta allí, sino cómo podía vivir en un ambiente donde prácticamente no existe vegetación y las condiciones parecen incompatibles con la supervivencia de un mamífero.
Investigaciones posteriores encontraron más evidencias de estos roedores en grandes alturas, incluyendo madrigueras activas, restos y señales de ADN, lo que apunta a que no se trata simplemente de animales que ocasionalmente ascienden desde zonas más bajas, sino de poblaciones capaces de establecerse en ambientes extremos.
Los estudios más recientes también han comenzado a revelar algunas de las claves de su supervivencia. Los ratones de grandes alturas presentan adaptaciones relacionadas con el metabolismo, la generación de calor y la capacidad de soportar la falta de oxígeno.
Incluso pueden aprovechar recursos alimenticios extremadamente limitados, como líquenes, en un entorno donde encontrar alimento representa otro de los grandes desafíos.
El hallazgo resulta especialmente llamativo porque durante mucho tiempo se consideró que mantener poblaciones permanentes de mamíferos por encima de los 5,500 metros era extremadamente difícil.
Este diminuto roedor, sin embargo, parece haber encontrado la manera de hacerlo a más de 6,700 metros, demostrando que los límites de la vida pueden ser mucho más amplios de lo que los científicos habían imaginado.
En uno de los ambientes más inhóspitos de la Tierra, donde para un ser humano permanecer durante mucho tiempo requiere equipo especializado, un pequeño mamífero ha conseguido convertir las alturas de los Andes en su hogar.
EL MAMÍFERO QUE VIVE CASI A 7,000 METROS DE ALTURA Y DESAFÍA LOS LÍMITES DE LA VIDA
