Un equipo internacional de astrónomos identificó un planeta que podría convertirse en una pieza clave para comprender cómo nacen y crecen los mundos gigantes. Se trata de Elias 2-24 b, un planeta con menos de un millón de años de antigüedad, ubicado a aproximadamente 450 años luz de la Tierra.
La particularidad del hallazgo es su extraordinaria juventud. En comparación, nuestro Sistema Solar tiene alrededor de 4 mil 600 millones de años, por lo que Elias 2-24 b se encuentra prácticamente en las primeras etapas de su existencia.
Los investigadores consideran que el planeta todavía podría estar acumulando material procedente del disco de gas y polvo que rodea a su estrella. Esto significa que los astrónomos tendrían una oportunidad poco común para observar un mundo durante una etapa muy temprana de su formación.
Elias 2-24 b tendría una masa comparable a la de Júpiter y orbitaría a una distancia cercana a 55 veces la que existe entre la Tierra y el Sol. Esa enorme separación resulta especialmente interesante porque plantea preguntas sobre la velocidad con la que pudo formarse un planeta gigante en una región tan alejada de su estrella.
El descubrimiento fue posible gracias al análisis de observaciones obtenidas con diferentes instrumentos y observatorios. Entre ellos se encuentran el Observatorio Keck, en Hawái; el radiotelescopio ALMA, en Chile; y el Very Large Telescope (VLT), del Observatorio Europeo Austral.
Uno de los elementos que llamó la atención de los investigadores fue una estructura en forma de brecha dentro del disco de material que rodea a la estrella. Los científicos plantean que esta característica podría estar relacionada con la presencia del planeta y con la interacción entre este y el material que lo rodea.
El hallazgo también podría ayudar a resolver una de las preguntas fundamentales de la astronomía: ¿cómo pueden formarse planetas gigantes en periodos relativamente cortos?
Los modelos actuales de formación planetaria todavía tienen dificultades para explicar completamente cómo un mundo de este tamaño pudo desarrollarse a una distancia tan grande de su estrella y en menos de un millón de años.
Por ahora, los investigadores continúan estudiando sus características para determinar con mayor precisión su masa, órbita, temperatura y composición, así como la cantidad de material que todavía podría estar incorporando.
Más que encontrar un planeta antiguo y distante, los astrónomos tienen ante sí algo mucho más extraordinario: un posible “planeta bebé” que permite observar las primeras etapas de la construcción de un mundo.
El estudio sobre Elias 2-24 b fue publicado en septiembre de 2026 en The Astrophysical Journal Letters.
DESCUBREN UN “PLANETA BEBÉ” QUE TODAVÍA ESTARÍA CRECIENDO: TIENE MENOS DE UN MILLÓN DE AÑOS
