GOBIERNO DE HIDALGO SE DESLINDA DEL RELLENO SANITARIO DE TULA; AFIRMA QUE NO EXISTE PERMISO PARA OPERAR

El Gobierno de Hidalgo se deslindó de la operación del nuevo relleno sanitario ubicado en el predio conocido como Siete Mezquites, en la zona de Teocalco, municipio de Tula de Allende, y aseguró que la administración estatal no es responsable del proyecto.

Durante un posicionamiento, el coordinador general de Comunicación Gubernamental y vocero del Ejecutivo estatal, Edmundo Pineda López, señaló que se trata de un proyecto de carácter privado y afirmó que no existe un permiso otorgado por el Gobierno de Hidalgo para que el sitio opere como relleno sanitario.

El pronunciamiento ocurre en medio de la polémica que desde junio mantiene enfrentados a pobladores y autoridades por el proyecto, debido a los posibles riesgos ambientales que, de acuerdo con los inconformes, podría representar para los mantos acuíferos de la región.

El predio de Siete Mezquites se localiza en las inmediaciones del cerro de El Xicuco y cerca del manantial de Cerro Colorado, situación que ha generado preocupación entre habitantes y ejidatarios de comunidades cercanas.

La controversia también ha puesto bajo la lupa los permisos y autorizaciones relacionados con el proyecto. En junio, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Hidalgo (Semarnath) informó que la empresa Marsacot S.A. de C.V., encargada del proyecto, había presentado estudios de impacto ambiental y cumplido con requisitos establecidos en la normatividad ambiental para la construcción del sitio.

Sin embargo, la postura expresada ahora por el vocero estatal centra la discusión en un punto específico: si el proyecto cuenta o no con autorización vigente para comenzar a operar y recibir residuos.

El caso ya había llegado al Congreso de Hidalgo, que en junio emitió un exhorto para que autoridades estatales y federales transparentaran la información relacionada con el proyecto, además de realizar inspecciones y estudios técnicos ante las preocupaciones por una posible afectación a los recursos hídricos.

La situación se mantiene bajo escrutinio luego de que pobladores denunciaran que residuos ya habían sido depositados en el lugar, pese a que el relleno no había iniciado formalmente operaciones. Tras las protestas de junio, se estableció la suspensión temporal de actividades en el sitio.

Con el nuevo posicionamiento del Gobierno estatal, el futuro de Siete Mezquites vuelve a quedar en el centro de la discusión pública, particularmente respecto a qué autorizaciones tiene actualmente la empresa, quién puede permitir la operación del sitio y si el proyecto puede continuar después de las objeciones ambientales y sociales registradas en la región.

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